Muchas empresas están publicando en redes, pagando anuncios, usando inteligencia artificial, creando contenido y respondiendo mensajes todos los días. Pero aun así, siguen sin tener claridad sobre una pregunta fundamental:
¿Dónde se están perdiendo los clientes?
El problema no siempre es falta de esfuerzo.
No siempre es falta de presupuesto.
No siempre es falta de contenido.